LA CRISIS DE LOS 40 DE LA HUMANIDAD.

¿Recuerdan a ese familiar o amigo o quizás ustedes mismos que, tras una enfermedad, accidente o evento importante, de repente cambia de vida, se cuida, no se excede, aprecia mejor los pequeños placeres y tiene más vida interior pero a la vez piensa más en los demás?

Cuando escribía en este blog o hablaba en mis colaboraciones radiofónicas sobre la transformación de Homo Sapiens a Homo Consciens siempre pensaba en una transformación progresiva, fruto del autoconvencimiento.

Muchas veces he asociado la civilización actual como ese adolescente inconsciente, cortoplacista, impaciente, que nunca se ve satisfecho y que se cree inmortal a pesar de la evidencia de que nuestra estancia es limitada (como lo son los recursos) y esperaba que nos llegara esa madurez colectiva al igual que también acaba por llegar a la mayoría de los seres humanos.

Lo que no me esperaba es que esa transformación, como a algunas personas, nos viniera de la mano de una enfermedad. En nuestro caso la COVID 19. Y de repente, como quien comienza a dar paseos por la naturaleza, sesiones de yoga y tomar comidas más frugales, fuéramos ahora conscientes de nuestra debilidad y de la de nuestro sistema económico y muchos países y mercados hayan virado hacia un sistema basado en la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climáticopero, ojo, no todos lo han hecho igual.

La transformación de la civilización ha llegado propiciada por una enfermedad, la COVID 19, de la misma manera que le llega a muchas personas de mediana edad.

Si bien la Unión Europea y algunos países asiáticos y de Sudamérica han manifestado (e incluso plasmado el leyes, como el caso de la UE con la hidrogenización de nuestra economía y la aceleración del cumplimiento del acuerdo de París) su apuesta clara por un sistema más sostenible, la realidad es que muchos otros no dicen nada o incluso se manifiestan en sentido contrario.

En el típico grupo de amigos cuarentones hay algunos que maduran y “sientan la cabeza”. Sin embargo, siempre hay otros que, sumidos en mil problemas (económicos, de relaciones,…) los vemos continuar con una vida errática e inestable. Y también está el caso de los que pretenden continuar una juventud irracional y los vemos comprándose una Harley Davidson y practicando deportes extremos. De la misma manera encontramos que la mayoría de países africanos, muchos de Asia y algunos de América central y del sur e incluso de Oceanía seguirán enredados en sus problemas económicos (ahora más graves) o en sus conflictos internos o con sus vecinos. Y estamos expectantes por saber si, por ejemplo, Estados Unidos, Canadá o China, maduran admitiendo racionalmente la realidad o se compran la Harley. Algo que, por cierto, es lo que suele hacer precisamente el cuarentón de ese grupo de amigos que estamos poniendo como ejemplo que ha solido vivir con más solvencia.

En la humanidad estamos viendo una crisis de los 40, unos países están madurando pero otros se estancan en sus problemas o se aferran a una supuesta juventud que ya no es racional.

Consuela recordar que hay quien se compra la Harley pero la vende a los pocos años cuando compara sus resultados con los del resto del grupo. Creo que esto es lo que ocurrirá con alguno de estos países.

Mientras tanto, Homoconsciens y Coompensamos seguiremos luchando por una transición eficaz, real y justa.

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